
...is the best you can do to write with sense.
(read the image if you want to understand it better)

"yo le digo que no. ¿Sabe por qué quiero hacer teatro? Te lo voy a decir: quiero hacer teatro por que quiero hacer algo por mi y por los demás, quiero hacer teatro porque creo que sirve para comunicarse entre los seres humanos, porque creo que puede ser un camino hacia el entendimiento y hacia la comprensión. Por eso.
Así que quieres cambiar el mundo.
Pues si, me encantaría cambiar este puto mundo."
Noviembre
Me encanta la gente que quiere cambiar el mundo, que siempre intenta superarse y que intenta ver las cosas de todas las maneras posibles.
Creo que el teatro es genial, sinceramente empecé sencillamente por pasármelo bien y hacer algo diferente, es más, ni siquiera actúo muy bien o a veces tengo demasiada vergüenza, pero el simple hecho de reunirte con tus amigos, que ni siquiera eran tus amigos al principio pero que poco a poco vais creando un verdadero grupo y... En fin, hacer algo en común con lo que todos nos divertimos.
¡Y eso que ni siquiera he hablado cuando has estado todo el curso esforzandote y al fin sales al escenario delante de un montón de gente...! Mientras todos estaban de vacaciones nosotros madrugabamos para ensayar toda la mañana en aquella asfixiante sala a comienzos de verano... Y de repente te encuentras allí...
Se apagan las luces y se hace silencio...
Suena la música del principio... Poco a poco van encendiendo la luz del escenario. Alguien se equivoca de interruptor y al instante todos acudimos austados, pero hay que continuar... ¡Ya está!
Pero lo mejor, lo mejor, ¡lo mejor de todo! Es cuando consigues que los demás reaccionen con la obra... Cuando dices esa maldita frase que tanto tiempo has estado ensayando justo con cada uno de sus gestos y los oyes reírse. En serio... Es algo sencillamente increíble. Si es que, ¡hasta los agoviantes momentos de espera todos juntos diciendo lo asustados que estamos los recuerdo con cariño!
Últimamente no todo va “perfecto”.
Últimamente tengo muchos quebraderos de cabeza.
Últimamente he pasado un mal mes.
Últimamente pienso demasiado y....
….solo doy vueltas sobre mi misma.
Pero hoy he pensado que ya basta,
hoy he pensado que voy a aplicar en mi,
lo que a los demás siempre procuré enseñar.
Porque me necesito,
porque la primera persona que debe quererme soy yo.
Así que hoy he pensado que voy a sonreír, pienso aprovechar todo lo que viene ahora, pienso pasármelo genial y disfrutar con todo lo que pueda, y no me refiero a un futuro lejano, que suele ser el problema de todos estos propósitos, si no de ahora mismo, de hoy.
Todo el mundo tiene altibajos, no es necesario estar siempre contento, es más, el simple hecho de que haya pasado tiempos así, sencillamente me hace pensar en lo “viva” que estoy. Pero ahora toca recuperarse y si quiero algo, voy a hacer lo posible para lograrlo, pero no me voy a proponer cosas imposibles o muy lejanas, por ejemplo, no pretenderé “solucionar” el cambio climático, si no que me propondría acordarme de apagar la luz de mi habitación o no gastar tanta agua al ducharme.
¡Perfecto! ¿Sabéis qué? Voy a aprovechar hasta los malos momentos, que todos y cada ellos son parte de mi vida.

Quería llenar páginas y páginas con lo que sentía. Quería hablar de ti continuamente, gritarle al mundo entero nuestra historia, volver a contar cuando tú te subiste a aquel tejado y a los pocos días no pude más y exploté contando lo mucho que te quería con cuidado para que no me rompieras el corazón. Quería guardarme todo para mi por precaución, como siempre había hecho antes. Pero fuiste diferente y al fin aquello estalló en caricias, abrazos, besos, mensajes, tardes, regresos a casa. Y entonces no podía anotar absolutamente nada en mi diario, seguro que no me convencería nada de lo que escribiera, las películas y series no eran nada en comparación con mi vida. Me encantaba saber que estabas ahí y que me recordaras lo mucho que me querías. Seguramente fui la persona mas patosa en el mundo en lo que al amor respecta, quizás nunca supe como actuar exactamente pero no me importaba en absoluto. Eras tú, simplemente tú y era yo, simplemente yo.
Y me preguntaba como aún no habías enamorado al mundo entero. Y así es como finalmente dejé una página en blanco completamente para ti, con la fecha y una sonrisa dibujada, y un mapa de Venecia escondido en las tapas de mi diario. Tu también dijiste que te lo guardarías. Tú hiciste una foto de aquella plaza, querías que tuviéramos un recuerdo. Y yo que siempre me había protegido tanto, al fin cerré los ojos y confiaba como jamás había confiado. Ahora miro esa página en blanco. Es perfecta. ¿Perfecta? Debo de ser idiota, con todo lo que estoy pasando, ¿por qué no puedo evitar recordar una y otra vez todo aquello? Y ya ni me duele, durante unos instantes recuerdo lo que sentía y luego todo vuelve al mundo real, ahí si que duele, y mucho, pero vuelvo a recordarlo todo una y otra vez.
Si, definitivamente soy idiota. “Si quieres hablar con él habla, pero ni se te ocurra hacer nada que te haga estar peor...”. Y reprimo todo en trozos de papel escondidos por mi habitación. ¿Es trampa recordar los buenos momentos cuando ya no pueden serlos y tu ya no piensas en mi así? ¿Es trampa sorprenderme a mi misma alegrándome de tener las manos frías como siempre, pensando que vendrías a envolverme entre tus manos y tu pañuelo? ¿Es trampa echarte de menos en clase aunque ni siquiera pueda saludarte? ¿Es trampa buscar tu nombre en cada conversación? ¿Es trampa querer saber como te va todo furtivamente? ¿Es trampa querer una mejor explicación? ¿Y si ya no se ni lo que pienso? ¿Y si cada día, cada momento pienso una cosa? ¿Y si te culpo y al instante siguiente te entiendo? ¿Y si quiero ser tu amiga en inmediatamente después te echo de menos? ¿Cuánto tiempo va a durar esta situación? ¿A qué estamos esperando? Odio reprimirme las cosas, estar tan perdida, preguntarme si seré una más, no ser capaz de retomar el libro que me recomendaste, dedicarte tantísimas páginas, pero sobretodo odio quedarme de brazos cruzados, sentirme tan inútil.
Y me pregunto como podemos dedicarnos miradas tan amargas cuando aún recuerdo las sonrisas “me encanta que sonrías. ¡Vamos! ¡Sonríe, por favor!”, ¡maldita sea! ¡Ojalá pudiera hacerte caso en estos momentos! ¿Qué es lo que ha quedado ahora? No fue una despedida digna. ¿No íbamos a ser amigos?
Y yo te creí en todo momento.
Ahora ya no se lo que pensar...